INFOXICACIÓN

09BNunca como hoy habíamos tenido tanta información, pero muchos piensan (no sin razones de peso) que nunca habíamos aprendido tan poco. Nuestros días pueden representar el declive del pensamiento crítico ya que según cada caso, no se nos permite pensar o no queremos pensar o no nos apetece. ¿Para qué?. Todo está pensado. Todo está en Internet. Pensar así supone un error de bulto ya que en Internet no hay pensamiento sino información. Enormes cantidades de información generan un empobrecimiento de la atención y la capacidad de toma de decisiones. Es posible que dificulte el pensamiento a través del cual razonamos, justificamos o personalizamos la información que recibimos a borbotones. En una realidad sumamente condicionada por el alto nivel de manipulación informativa de nuestra sociedad, se hace aún más necesario el PENSAMIENTO CRÍTICO.

Las tecnologías de la información pueden llegar a ser el mejor aliado o el peor enemigo. Se trata de utilizar la tecnología para mejorar nuestras habilidades en general. 

¿quién no ha padecido en algún momento esta “enfermedad”?

Tal vez sin saberlo, cada vez que te has agobiado por tener sobredosis de datos o de información para analizar, parálisis debido a cantidades ingentes de contenidos o desconcierto sobre un tema derivado de la cantidad de documentos sobre este, has sufrido intoxicación o infobesidad.

La sobrecarga informativa, infoxicación o infobesidad es un concepto generalmente usado en conjunto con varias formas de comunicación digital (correo electrónico, whatsapp, etc) . Se trata de lo que sucede cuando se cuenta con demasiada información para tomar una decisión o permanecer informado sobre un determinado tema. Enormes cantidades de información histórica sobre un evento para analizarlo, una elevada proporción de nueva información siendo añadida, contradicciones en la información, dificultad para la identificación de información relevante, ausencia de un método para comparar y procesar diferentes tipos de información, etc… son elementos que pueden contribuir a este efecto.

La aparición de esta “enfermedad” viene aparejada a la sociedad de la información actual de la mano de nuestro enganche a la red a través de los dispositivos móviles las 24h con tanta notificación de RRSS, mensajería instantanea, aplicaciones o de las diferentes cuentas de correo que tenemos. Según un estudio norteamericano sobre la era digital, el 53% de los internautas consulta su correo desde la cama, un 37% lo consulta desde el baño y hasta un 12% desde la iglesia.

El principal síntoma de este padecimiento se da cuando no somos capaces de leer un texto palabra a palabra parándonos en sus puntos y comas. Su consecuencia es que te retrasa y no te deja avanzar a la consecución de los objetivos tanto personales como laborales, individuales o colectivos, por mera saturación informativa. Con el paso del tiempo aprenderemos a controlar el flujo de informaciones de forma gradual, sabiendo valorar la calidad y la fuente de la que proviene la información que recibimos. Por el momento resulta pertinente tener en cuenta la frase de Umberto Eco de cara a reflexionar sobre esta nueva realidad: “información infinita es igual a información cero”.